La piel reciclada se obtiene, por un proceso mecánico de la molienda de la retacería de cuero de las industrias de marroquinería, tapicería y talabartería hasta convertirla en una fibra. A este proceso se agrega una resina (basada en latex), la cual permite la perfecta y homogénea unión de los retazos. La mezcla se extiende sobre un soporte que funciona como forro. Finalmente, se le dan acabados y pigmentación para que tenga la textura y tacto de la piel natural.